La comparación con 1984 es inevitable y suele hacerse mal. Orwell describe un poder que somete por el dolor; Huxley, uno que somete por el placer, y esa diferencia hace que su distopía sea más difícil de señalar: en el Estado Mundial nadie está preso, no hay policía política, la censura no la impone el miedo sino la falta de interés, y las víctimas defenderían el sistema en un referéndum. Neil Postman lo formuló en 1985 diciendo que Orwell temía a quien prohíbe los libros y Huxley a un mundo en el que ya no haría falta prohibirlos porque nadie querría leerlos. Conviene añadir, para no dejar la comparación en eslogan, que Huxley escribió en 1932, antes de los campos, y Orwell en 1948, después: la novela de Huxley es una satírica extrapolación del taylorismo, del consumo de masas y de la eugenesia de entreguerras, no una respuesta al totalitarismo.
El punto débil del libro es su protagonista, y el propio autor lo dijo. En el prólogo de 1946, Huxley reconoció el defecto que le veía a su novela: John solo puede elegir entre la insania del Estado Mundial y la locura primitiva de Malpaís, y no existe una tercera posibilidad razonable; si volviera a escribirla, le habría dado al Salvaje una comunidad de desterrados donde la ciencia y la religión sirvieran al hombre en vez de al revés. Sin esa tercera vía, la crítica corre el riesgo de parecer nostalgia: el defensor de la libertad humana en el libro es un hombre que se azota y que llama prostituta a una mujer por desearlo, y su moral entera procede de un solo volumen leído sin contexto. Esa fragilidad puede leerse como un fallo o como el hallazgo más incómodo de la novela, según se conceda o no que Huxley la construyó a propósito.
Dos precisiones útiles. El título viene de La tempestad de Shakespeare, de la exclamación de Miranda al ver por primera vez a otros seres humanos, y John la pronuncia en la novela dos veces: la primera con entusiasmo y la segunda con amargura. Y el mundo del libro tiene una fecha: cuenta los años desde 1908, el de la salida del Ford T, de modo que el año 632 después de Ford corresponde aproximadamente a 2540; la religión sustituida no es una abstracción, es la cadena de montaje, y la señal de la cruz se hace trazando una T.