Capítulos 12-14. Jem tiene doce años y está insoportable. Calpurnia los lleva a la iglesia negra de First Purchase, donde los niños ven cómo se hace una colecta para la mujer de Tom Robinson, que no encuentra trabajo desde la acusación. Llega la tía Alexandra a instalarse en la casa para dar a Scout una educación femenina y una conciencia de familia, y las dos chocan sin descanso; Atticus intenta transmitir a los niños el discurso de la tía sobre la «tendencia» de los Finch y se interrumpe a media frase, porque no lo cree. Aparece Dill, escapado de su casa y encontrado debajo de la cama de Scout.
Capítulos 15-16. Un grupo de hombres se presenta de noche en el porche y avisa a Atticus de que la cosa se puede poner fea. La noche siguiente Atticus sale con una bombilla y un periódico y se instala delante de la cárcel; los niños lo siguen a escondidas y ven llegar unos coches con la cuadrilla de Old Sarum, dispuesta a linchar a Tom. Scout se cuela entre las piernas de los hombres, reconoce al señor Cunningham y empieza a hablarle de su hijo Walter, del pleito por vinculación hereditaria que Atticus le lleva y de que las nueces estaban buenas; el hombre se acuclilla, le dice que le dará su recuerdo a Walter y ordena a los demás retirarse. Al día siguiente el pueblo acude al juzgado como a una feria, con cestas de comida, y los niños se sientan en el balcón reservado a los negros, junto al reverendo Sykes.
Capítulos 17-20: el juicio. Declara el sheriff Heck Tate: la noche del hecho, Bob Ewell lo llamó y encontró a Mayella Ewell golpeada, con marcas en el cuello y el ojo derecho hinchado; nunca se llamó a un médico. Declara Bob Ewell, borracho y desafiante, que vio al negro sobre su hija; en el interrogatorio, Atticus le hace escribir su nombre y todo el mundo ve que es zurdo. Declara Mayella, de diecinueve años, la mayor de ocho hermanos, que vive en el vertedero detrás del pueblo y cuida sola de todos, y en el interrogatorio se contradice, no recuerda si su padre le pegó, se derrumba y grita a los caballeros del jurado que son unos cobardes si no condenan. Declara Tom Robinson, de veinticinco años, casado y con tres hijos: cuenta que pasaba cada día por la casa y que Mayella le pedía favores, que aquella tarde lo llamó para arreglar una puerta que no estaba rota, que los niños habían sido enviados a por helado, que ella se subió a una silla, lo abrazó y lo besó, y que entonces apareció el padre en la ventana, y él salió corriendo. Atticus muestra lo decisivo: el brazo izquierdo de Tom quedó inútil a los doce años en una desmotadora de algodón, y las heridas de la muchacha están todas en el lado derecho de la cara. En el informe final, Atticus dice a los doce hombres blancos que la testigo ha cometido un delito para librarse de su propia culpa: besó a un negro, y en Maycomb eso obliga a destruirlo; y les pide que cumplan con su deber, porque los tribunales son el único lugar donde todos los hombres son iguales.
Capítulos 21-23: el veredicto. Calpurnia aparece en el juzgado a buscar a los niños; Atticus les deja quedarse a oír el fallo. El jurado tarda horas, que Jem toma por una buena señal, y declara a Tom culpable. Cuando Atticus recoge sus papeles y sale por el pasillo, todos los negros del balcón se ponen en pie. Jem llora de rabia. A la mañana siguiente el porche de la casa está lleno de comida enviada por la gente de Tom. Bob Ewell escupe a Atticus en la cara en la calle y le promete que se acordará de él. Atticus explica a Jem que apelarán, que hay una posibilidad, y que lo esperanzador del juicio ha sido el tiempo que tardó el jurado: un Cunningham quiso la absolución.
Capítulos 24-26. Durante una reunión del círculo misionero de la tía Alexandra, en la que las señoras se compadecen de los mrunas de África y comentan la insolencia de los criados del pueblo, llega Atticus con la noticia: Tom Robinson ha muerto en el patio de la cárcel, abatido a diecisiete tiros mientras intentaba escapar de la valla con un solo brazo útil. La tía Alexandra y Scout vuelven al salón a servir el té con la cara serena. El periódico local publica un editorial de B. B. Underwood comparando la muerte con matar a pájaros cantores. En el pueblo, el asunto se cierra en dos días. Scout empieza el tercer curso y su maestra explica en clase que en Estados Unidos no hay persecución de nadie, a diferencia de la Alemania de Hitler.
Capítulos 27-31: Halloween. Bob Ewell pierde el empleo que había conseguido, ronda la casa del juez Taylor y sigue a la mujer de Tom hasta su trabajo. La noche de Halloween, Jem acompaña a Scout, disfrazada de jamón con una armadura de tela metálica, a la función del colegio. Al volver a casa a oscuras, alguien los ataca; Scout, atrapada en el disfraz, apenas ve; oye un forcejeo, el brazo de Jem se rompe y unas manos la levantan. Un desconocido lleva a Jem a casa. Cuando llega el sheriff, Bob Ewell está muerto debajo del árbol, con su propio cuchillo de cocina bajo las costillas. El hombre que ha traído a Jem está de pie en un rincón del cuarto, pálido, con los ojos entrecerrados por la luz, y Scout lo reconoce: es Boo Radley. Heck Tate se niega a la versión de Atticus, que quiere llevarlo a juicio en defensa propia, e impone su acta: Bob Ewell se cayó sobre su propio cuchillo. Le explica que sacar a ese hombre a la plaza pública para que lo aplaudan sería un pecado. Scout acompaña a Boo hasta su casa cogiéndole del brazo, para que quien mire vea que él la acompaña a ella. Vuelve, le lee a Atticus el final del cuento que ha empezado, un chico al que todos creen un monstruo y que resulta ser bueno, y se queda dormida.