Los santos inocentes

8 ideas 9 min Resumen completo

Las ideas clave de «Los santos inocentes» (Miguel Delibes, 1981) en tarjetas breves para leer en unos minutos: lo esencial del argumento, los personajes y los temas, parte a parte.

  1. 1 / 8

    De qué va

    1 min

    Los santos inocentes es una novela de Miguel Delibes publicada en 1981. Retrata la vida de una familia de criados en un cortijo extremeño en los años sesenta, sometida a una relación de servidumbre que la novela presenta sin denuncia explícita y con una violencia sorda que solo estalla en la última página. Está dividida en seis «libros» y escrita en un estilo característico: prácticamente sin puntos, con oraciones larguísimas encadenadas por comas y guiones, sin comillas de diálogo y con la sintaxis y el léxico de los propios personajes, de modo que el lector escucha en lugar de leer.

    Los seis libros no son capítulos consecutivos de una acción, sino seis retratos que van cerrando el círculo sobre el mismo hecho: cada uno lleva por título el nombre de un personaje o de un objeto (Azarías, Paco el Bajo, la milana, el secretario, el accidente, el crimen) y los tres primeros ocurren en un tiempo difuso que el cuarto y el quinto convierten en la víspera de algo.

  2. 2 / 8

    Libro primero: Azarías

    2 min

    Azarías tiene sesenta y un años y cuenta su edad diciendo que tiene un año más que el señorito. Es hermano de Régula y ha servido toda su vida en el cortijo de la Jara, donde le dejaban la tarea de las palomas y de los cerdos. Se orina en las manos para que no se le agrieten. Repite dos frases y no muchas más: «quiero ver al señorito» y, cuando cría un pájaro, «milana bonita». Cría una grajilla a la que da de comer con la boca, la lleva al hombro por la finca y la llama por su nombre desde lejos con la seguridad de que acudirá. Cuando se le muere un pájaro, corre con él en la mano por el patio, dando vueltas para hacerlo volar, y después lo entierra al pie de una encina. El señorito nuevo del cortijo de la Jara (el hijo, que ha llegado con criterios modernos) no le tolera la suciedad ni el descuido y lo despide después de que el hombre deje morir a un perro y de que se olvide de cerrar la nave. Azarías se traslada entonces a casa de su hermana Régula, en el cortijo donde sirve Paco, y allí encuentra a la Niña Chica, la sobrina paralítica, y a la grajilla que criará en la segunda mitad de la novela.

  3. 3 / 8

    Libro segundo: Paco, el Bajo

    1 min

    Paco es el marido de Régula, bajo de estatura, con un olfato prodigioso que en la finca no se considera una capacidad sino una herramienta: sirve de secretario de caza al señorito Iván, es decir, rastrea la perdiz, la levanta, cobra las piezas y sostiene con su trabajo el prestigio cinegético del amo. Se crió en la finca, como su padre. La familia vive en una casa de criados sin retrete y con la ventana tapiada, en la que Régula tiene una sola obsesión: que los hijos aprendan a leer y escribir, cosa que la señora marquesa concede como una gracia y don Pedro el Périto, el administrador, considera un capricho peligroso. Los hijos son Nieves, la mayor, callada y despierta; Quirce, el varón, que hará el servicio militar; Rogelio, mañoso con los motores; y la Niña Chica, con parálisis y una discapacidad profunda, que grita día y noche y a la que su madre limpia, mece y adora. La casa se organiza alrededor de ese grito, que los señores oyen desde el coche cuando pasan. En el retrato entra también doña Purita, la mujer de don Pedro, aburrida en el campo y muy mirada por el señorito.

  4. 4 / 8

    Libro tercero: la milana

    1 min

    El libro pinta la vida de la finca en las temporadas de visitas, que es cuando la casa grande se llena. Se cuentan las cacerías (ochocientas perdices en un día, contadas y anotadas), las comidas, la misa del capellán, la caridad protocolaria de la señora marquesa el día de su santo, y la costumbre de exhibir a los criados ante los invitados como parte del paisaje: se saca a Azarías para que diga sus frases, y se lleva a los señoritos a ver a la Niña Chica, que da lástima y da conversación. Nieves entra a servir en la casa grande. Azarías cría su grajilla y le enseña a acudir cuando la llama, y el pájaro lo sigue por la finca como un perro; ese afecto, el único correspondido del libro, es exactamente lo que la novela le niega a los criados en todas las demás páginas. Aparece también el vínculo de Azarías con la Niña Chica: es el único que la coge en brazos y la calma, y la lleva de un lado a otro como si fuera un animal más de los que cuida.

  5. 5 / 8

    Libro cuarto: el secretario

    1 min

    El régimen de la finca queda al descubierto en dos escenas que se corresponden. Don Pedro el Périto descubre que su mujer lo engaña; lo sabe la finca entera, y no puede hacer nada, porque el amante es el señorito Iván. Su humillación se descarga hacia abajo, sobre los criados, con un rigor nuevo. En la otra escena, Nieves pide comulgar el día de la fiesta y se le hace entender, con toda la delicadeza de una clase que no necesita gritar, que ese no es su sitio; el capellán resuelve el asunto sin negarse abiertamente y todos entienden lo que ha pasado. Quirce vuelve del servicio militar cambiado: cumple con el trabajo, pero no acepta la propina del señorito ni le da las gracias, y su silencio incomoda a los señores más de lo que les habría incomodado una respuesta. Rogelio y él hablan poco. La familia sigue aceptando cada humillación como se acepta el clima.

  6. 6 / 8

    Libro quinto: el accidente

    1 min

    Paco se cae de un árbol persiguiendo la caza y se rompe el peroné. El médico le ordena reposo y le pone escayola. El señorito Iván, que tiene una cacería concertada y ha invitado a un cazador famoso, se queda sin secretario y prueba con Facundo, que no tiene el olfato de Paco y le arruina el día. Va entonces a la casa de los criados, discute, se impacienta, apela a la lealtad, y acaba llevándose a Paco al campo con la escayola puesta, sostenido a duras penas y sin poder apoyar. La pierna se le vuelve a quebrar allí mismo. La frase del señorito, dicha sin rencor y con la mayor naturalidad, resume el libro entero: sin él, Paco y los suyos no serían nada, no tendrían casa, ni comida, ni escuela para los hijos. Régula llora. Azarías, que ha visto llorar a su hermana, no dice nada.

  7. 7 / 8

    Libro sexto: el crimen

    1 min

    En la última cacería, con el sustituto de Paco fallando una y otra vez y el señorito Iván de peor humor a cada puesto, Azarías llama a su grajilla desde el borde del monte y el pájaro acude volando hacia él. El señorito lo ve, se echa la escopeta a la cara y lo derriba de un tiro, por desahogo. Azarías recoge el animal muerto, lo mira, repite «milana bonita» y lo entierra. Pasan unos días en los que trabaja como siempre y no dice nada de lo ocurrido. Cuando llega la ocasión, una espera de palomas en el encinar, sube con el señorito Iván al puesto del árbol, le pasa por el cuello la cuerda que llevaba y lo cuelga de una rama con la misma naturalidad y el mismo cuidado con que enterraba a sus pájaros. Mientras el cuerpo se balancea, Azarías se aparta unos pasos, lo mira colgado y le dice, con ternura, «milana bonita».

  8. 8 / 8

    LA OBRA Y SU LECTURA

    2 min

    El rasgo más comentado de la novela es la puntuación, y no es un adorno. Delibes suprime el punto y organiza el texto en versículos separados por comas y guiones, de modo que el discurso del narrador y el de los personajes se contaminan: no hay una voz culta que describa y unas voces incultas que hablen, hay una sola corriente en la que se dice «la Niña Chica» y «el señorito» como los dice la casa. El efecto es que el lector no recibe un juicio, recibe el mundo tal como lo enuncian quienes viven en él, y el juicio tiene que hacerlo solo. Por eso la novela no denuncia: no hay un párrafo en el que alguien explique que la situación es injusta, y esa ausencia es la que hace insoportable la frase de Iván en el libro quinto, que quien la pronuncia considera un favor.

    El título procede de la fiesta de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, día de los niños degollados por Herodes, y los inocentes del libro son tres: Azarías, la Niña Chica y la grajilla. Los tres carecen de habla útil, los tres se les exhibe y los tres son intercambiables para los señores. Que el crimen final lo cometa precisamente el personaje al que la finca considera incapaz de entender nada es la construcción entera de la novela: Azarías es el único que no ha aprendido a aceptar el clima, y lo que castiga no es la explotación de los suyos, que no percibe como injusticia, sino la muerte de un pájaro.

    Conviene desconfiar del lugar común que hace del libro un panfleto contra el caciquismo agrario, y desconfiar también de la versión contraria. Delibes había recorrido esas fincas como cazador, lo cuenta en sus libros de caza, y conocía la escena desde el lado del invitado; el retrato no viene de una investigación sociológica sino de haber estado dentro. La adaptación de Mario Camus de 1984, que ganó dos premios en Cannes para Alfredo Landa y Paco Rabal, es fiel y excelente, pero altera el reparto de la culpa: pone en pantalla planos que subrayan la iniquidad, ordena la cronología y da a Quirce una conciencia política que en el libro no está enunciada. La película acusa. La novela, que es más dura, se limita a dejar hablar.

Redacción de Ikusmira (2026). "Ideas clave: Los santos inocentes". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/ideas/los-santos-inocentes/
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