Hamlet, William Shakespeare: resumen por actos

Hamlet es una tragedia de William Shakespeare escrita hacia 1600 e impresa por primera vez en 1603 en una versión mutilada que apenas llega a la mitad de la que hoy se representa; el texto que se lee sale de cotejar el segundo cuarto de 1604 con el Folio de 1623, que no coinciden entre sí, así que todo Hamlet es también una decisión editorial. La obra sigue al príncipe Hamlet de Dinamarca, a quien el fantasma de su padre ordena vengar su asesinato, y su materia no es la venganza sino lo que ocurre en el intervalo entre la orden y el golpe: ese célebre retraso lleva tres siglos de explicaciones (maduración de Goethe, melancolía de Coleridge, complejo de Edipo de Freud vía Ernest Jones) sin que la crítica se ponga de acuerdo. Es la tragedia más montada de la historia del teatro y empieza, como toda ella va a seguir, con una pregunta sin respuesta cómoda: «¿Quién está ahí?»

RESUMEN POR ACTOS

Acto I

La obra comienza en la plataforma del castillo de Elsinore, Dinamarca, donde los guardias Bernardo y Marcelo, junto con Horacio, amigo del príncipe Hamlet, presencian la aparición de un fantasma idéntico al recién fallecido rey Hamlet. Deciden informar al príncipe. En la corte, el rey Claudio, hermano del difunto monarca, ha ascendido al trono y se ha casado apresuradamente con la reina Gertrudis, madre de Hamlet. El príncipe Hamlet se muestra sumido en una profunda melancolía y disgusto por la rapidez del matrimonio y la aparente falta de luto de su madre. Claudio y Gertrudis intentan consolarlo, mientras el joven Laertes pide permiso para regresar a Francia, el cual le es concedido. Polonio, chambelán del rey, aconseja a su hijo Laertes sobre su conducta en Francia y, posteriormente, advierte a su hija Ofelia que no confíe en las promesas de amor de Hamlet, considerándolas pasajeras y peligrosas para su reputación. Esa noche, el fantasma del rey Hamlet se aparece a su hijo. El espectro revela que no murió por la picadura de una serpiente, como se había dicho, sino que fue asesinado por Claudio, quien vertió veneno en su oído mientras dormía en el jardín. El fantasma exige a Hamlet que vengue su muerte, pero le prohíbe dañar a su madre Gertrudis, dejándola a merced del cielo. Hamlet, conmocionado y jurando venganza, jura a Horacio y Marcelo guardar secreto sobre lo ocurrido y decide fingir locura para poder llevar a cabo su plan.

Acto II

Polonio envía a su criado Reinaldo a París para espiar a Laertes. Poco después, Ofelia se presenta ante su padre, angustiada, describiendo un encuentro con Hamlet en el que este apareció con la ropa desordenada, el rostro pálido y una mirada desquiciada, sin pronunciar palabra. Polonio interpreta esto como una prueba de que Hamlet ha enloquecido de amor por Ofelia, un amor que él mismo había prohibido. El rey Claudio y la reina Gertrudis, preocupados por el comportamiento errático de Hamlet, convocan a Rosencrantz y Guildenstern, dos antiguos amigos del príncipe, para que investiguen la causa de su melancolía y locura. Polonio se presenta ante los reyes, convencido de haber descubierto el origen de la locura de Hamlet: su amor no correspondido por Ofelia. Para demostrarlo, propone que los reyes se escondan y observen un encuentro entre Hamlet y Ofelia que él mismo organizará. Mientras tanto, llegan embajadores de Noruega, informando que el joven Fortinbrás, que amenazaba Dinamarca, ha sido redirigido por su tío para atacar Polonia, pidiendo permiso para que sus tropas crucen territorio danés. Hamlet, a pesar de su aparente locura, mantiene conversaciones con Polonio, Rosencrantz y Guildenstern, en las que demuestra una aguda inteligencia y sarcasmo, a menudo con dobles sentidos que solo él comprende. La llegada de una compañía de actores al castillo le da a Hamlet una idea para confirmar la culpabilidad de Claudio. Les pide que representen una obra llamada “El asesinato de Gonzago”, pero con algunas modificaciones que él mismo insertará, para que la trama refleje el asesinato de su padre. Hamlet espera que la reacción de Claudio a la obra revele su culpa. En un soliloquio final del acto ("¡Oh, qué villano y esclavo soy!"), Hamlet se reprocha su propia inacción y cobardía, reafirmando su plan de usar la obra de teatro como una “ratonera” para atrapar la conciencia del rey.

Acto III

Rosencrantz y Guildenstern informan a Claudio y Gertrudis que no han logrado descubrir la causa de la locura de Hamlet. El rey y Polonio proceden con su plan de observar el encuentro entre Hamlet y Ofelia. Antes de que Ofelia entre, Hamlet pronuncia su famoso soliloquio “Ser o no ser, esa es la cuestión”, en el que reflexiona sobre la vida, la muerte, el suicidio y el miedo a lo desconocido después de la existencia. Ofelia se acerca a Hamlet para devolverle las cartas y regalos que él le había dado. Hamlet la rechaza violentamente, negando haberla amado, insultándola y aconsejándole que se retire a un convento ("¡Vete a un convento!"). Su comportamiento misógino y cruel deja a Ofelia desolada y a Claudio y Polonio convencidos de que su locura no es por amor, sino por alguna otra causa más profunda y peligrosa. La compañía de actores representa “La Ratonera”. Durante la escena en la que el rey de la obra es asesinado vertiéndole veneno en el oído, Claudio se levanta abruptamente, visiblemente perturbado, y abandona la sala, ordenando que se enciendan las luces. Esta reacción confirma a Hamlet la culpabilidad de su tío. Rosencrantz y Guildenstern informan a Hamlet que la reina desea hablar con él. Hamlet, ahora más decidido, se dirige a la habitación de su madre. En el camino, encuentra a Claudio orando, intentando confesar sus pecados. Hamlet considera matarlo en ese momento, pero se detiene, razonando que si lo mata mientras reza, Claudio iría al cielo, y eso no sería una venganza adecuada para el asesinato de su padre, quien fue enviado al infierno sin confesión. Decide esperar una oportunidad mejor. En la habitación de Gertrudis, Polonio se esconde detrás de un tapiz para escuchar la conversación. Hamlet confronta a su madre con dureza, acusándola de incesto y traición a la memoria de su padre. Al escuchar un ruido detrás del tapiz, Hamlet cree que es Claudio y, en un arrebato, lo atraviesa con su espada, matando a Polonio. El fantasma del rey Hamlet reaparece, visible solo para Hamlet, para recordarle su misión de venganza y para que sea más amable con su madre. Gertrudis, al no ver al fantasma, se convence aún más de la locura de su hijo. Hamlet le revela a su madre que su locura es fingida y la insta a arrepentirse y a no compartir más el lecho con Claudio. Finalmente, arrastra el cuerpo de Polonio fuera de la habitación.

Acto IV

La reina Gertrudis informa a Claudio sobre el asesinato de Polonio a manos de Hamlet. El rey, temiendo por su propia seguridad y buscando evitar un escándalo público, decide enviar a Hamlet a Inglaterra, con Rosencrantz y Guildenstern como sus acompañantes. Secretamente, Claudio envía cartas al rey de Inglaterra con órdenes de ejecutar a Hamlet en cuanto llegue. Rosencrantz y Guildenstern intentan encontrar el cuerpo de Polonio, pero Hamlet les da respuestas crípticas y los evade. Finalmente, Hamlet es llevado a la fuerza al barco que lo llevará a Inglaterra. En su camino, se encuentra con el ejército de Fortinbrás, que atraviesa Dinamarca para luchar por un insignificante pedazo de tierra en Polonia. Hamlet reflexiona sobre el contraste entre la determinación de Fortinbrás para una causa trivial y su propia inacción ante una causa tan trascendente como la venganza de su padre, lo que lo impulsa a renovar su propósito. Mientras tanto, Ofelia, abrumada por la muerte de su padre y el exilio de Hamlet, enloquece por completo. Canta canciones sin sentido, distribuye flores imaginarias y sus palabras reflejan su dolor y desesperación. Laertes regresa furioso de Francia, exigiendo explicaciones por la muerte de su padre y la falta de un funeral digno. Lidera una turba que irrumpe en el castillo, buscando venganza. Claudio, con astucia, manipula a Laertes, convenciéndolo de que Hamlet es el único culpable de la tragedia de su familia y ofreciéndole su ayuda para vengar a Polonio. Un mensajero llega con una carta de Hamlet, anunciando que su barco fue atacado por piratas y que ha regresado a Dinamarca. Claudio y Laertes idean un plan para asesinar a Hamlet de forma que parezca un accidente: organizar un duelo de esgrima entre Hamlet y Laertes, donde Laertes usará una espada con la punta envenenada. Como precaución adicional, Claudio preparará una copa de vino envenenado para ofrecer a Hamlet si este gana o se siente sediento. Poco después, Gertrudis anuncia la trágica noticia de que Ofelia se ha ahogado en un arroyo mientras recogía flores.

Acto V

Dos sepultureros están cavando la tumba de Ofelia, discutiendo sobre si su muerte fue un suicidio y si, por lo tanto, merece un entierro cristiano. Hamlet y Horacio llegan al cementerio y observan a los sepultureros, que cantan mientras trabajan y manejan los huesos con oficio; la escena pone a Hamlet a pensar en voz alta sobre cómo la muerte nivela a todos. El sepulturero le muestra el cráneo de Yorick, el bufón del difunto rey, que lo llevaba a caballito de niño, y Hamlet lo toma entre las manos («¡Ay, pobre Yorick! Yo lo conocía, Horacio») y medita sobre la vanidad de la vida: Alejandro Magno y César acabaron convertidos en el mismo polvo que sirve para tapar un barril. Llega entonces el cortejo fúnebre de Ofelia, con el rito abreviado por la sospecha de suicidio; Laertes, desesperado, salta a la fosa abrazando el cadáver de su hermana, Hamlet sale de su escondite y salta tras él, proclamando que amaba a Ofelia más que cuarenta mil hermanos, y tienen que separarlos a la fuerza. De vuelta en el castillo, Hamlet cuenta a Horacio lo ocurrido en el barco: descubrió la carta de Claudio que ordenaba su ejecución y la sustituyó por otra, sellada con el anillo de su padre, que ordenaba en cambio la muerte de Rosencrantz y Guildenstern. Llega el cortesano Osric con la propuesta del duelo de esgrima contra Laertes, en el que el rey ha apostado por Hamlet; Horacio intuye la trampa, pero Hamlet acepta: hay una providencia especial en la caída de un gorrión, y si la muerte ha de ser ahora, no será después. En el duelo, Hamlet toca dos veces a Laertes y rechaza la copa que el rey le ofrece para celebrarlo; Gertrudis bebe de ella para brindar por su hijo sin que Claudio se atreva a detenerla a tiempo. Laertes hiere a Hamlet con la espada envenenada, en el forcejeo se intercambian las armas y Hamlet hiere a su vez a Laertes. La reina cae y muere avisando de la copa envenenada. Laertes, moribundo, lo confiesa todo («el rey, el rey es el culpable»), y Hamlet atraviesa a Claudio con la hoja envenenada y le hace beber lo que queda en la copa. Laertes y Hamlet se perdonan mutuamente antes de expirar. Hamlet detiene a Horacio, que quiere seguirle en la muerte, y le encarga vivir para contar su historia con verdad; muere diciendo que el resto es silencio. Entran Fortinbrás, vencedor en Polonia, y los embajadores de Inglaterra, que anuncian la muerte de Rosencrantz y Guildenstern y llegan tarde a un escenario sembrado de cadáveres. Horacio promete contar lo ocurrido, Fortinbrás asume el trono de Dinamarca y ordena que Hamlet sea llevado al estrado como un soldado, con música militar y salvas de cañón.

Redacción de Ikusmira (2026). "Hamlet, William Shakespeare: resumen por actos". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/resumenes/hamlet/