Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós: resumen por capítulos

Fortunata y Jacinta es una novela de Benito Pérez Galdós publicada en 1887. Considerada una de las obras cumbres del realismo español, narra la compleja relación entre dos mujeres, una de la burguesía y otra del pueblo, unidas por el amor de un mismo hombre, en el Madrid de la segunda mitad del siglo XIX.

RESUMEN POR CAPÍTULOS

Parte Primera, Capítulos I-II: La familia Santa Cruz y el Madrid burgués

La novela introduce a la familia Santa Cruz, una de las más influyentes de la burguesía madrileña. Don Baldomero y doña Barbarita son los patriarcas, y su hijo, Juanito Santa Cruz, conocido como el “Delfín”, es un joven ocioso, seductor y caprichoso. Se describe el ambiente social y comercial de la Puerta del Sol y sus alrededores, con especial atención a la tienda de telas de la familia. Plácido Estupiñá, un fiel empleado y observador de la vida madrileña, sirve como nexo entre el mundo burgués y el popular.

Parte Primera, Capítulos III-V: El encuentro de Juanito y Fortunata

Juanito Santa Cruz, en uno de sus paseos por el barrio de la Cava de San Miguel, conoce a Fortunata, una joven humilde y de gran belleza natural que vende huevos en una tienda. Juanito queda prendado de ella y comienzan una relación secreta. Fortunata se enamora profundamente de Juanito, quien la mantiene en un piso. Tras un tiempo, Juanito, presionado por su familia para sentar cabeza y por su propia inconstancia, la abandona para casarse con Jacinta, su prima. Fortunata queda desolada y sin rumbo.

Parte Primera, Capítulos VI-VIII: Jacinta y el matrimonio

Se presenta a Jacinta, sobrina de don Baldomero y doña Barbarita, una joven de buena familia, educada y de carácter dulce y virtuoso. La familia Santa Cruz decide que Juanito debe casarse con ella para asegurar la continuidad de la estirpe y la estabilidad familiar. El matrimonio se celebra con gran pompa, consolidando la posición social de los Santa Cruz. Jacinta, aunque enamorada de Juanito, es consciente de su pasado de mujeriego y de la existencia de Fortunata.

Parte Primera, Capítulos IX-XI: El viaje de novios y la búsqueda de “Pitusín”

Durante su viaje de novios por Europa, Juanito confiesa a Jacinta su relación con Fortunata, minimizando su importancia. Jacinta, inicialmente impactada, empieza a sentir una extraña curiosidad y compasión por Fortunata, especialmente al saber que pudo haber tenido un hijo de Juanito. Al regresar a Madrid, Jacinta se obsesiona con la idea de encontrar a ese niño, al que llama “Pitusín”, y comienza una búsqueda infructuosa con la ayuda de Estupiñá y Guillermina Pacheco, una piadosa dama dedicada a la caridad y a la fundación de un asilo.

Parte Segunda, Capítulos I-III: Maximiliano Rubín y el proyecto de redención

Entran en escena los tres hermanos Rubín, sobrinos de doña Lupe «la de los pavos», una prestamista de barrio tan avara como capaz de afecto: Juan Pablo, tertuliano de café que arregla España cada tarde y no gana un céntimo; Nicolás, cura ambicioso y comilón; y Maximiliano, estudiante de farmacia, raquítico, enfermizo y con jaquecas continuas, que jamás ha sido mirado por una mujer. Maxi conoce a Fortunata, abandonada y sin recursos tras su vuelta a Madrid, y concibe un proyecto que le da por primera vez una razón para existir: rescatarla, educarla y casarse con ella. La instala en un piso, le paga clases, le prohíbe la calle y sueña con una vida ejemplar. Doña Lupe, indignada, negocia y acaba cediendo; Nicolás impone una condición previa: Fortunata debe pasar por el convento de las Micaelas para una reforma espiritual completa.

Parte Segunda, Capítulos IV-VII: las Micaelas y la boda

Fortunata pasa varios meses en las Micaelas entre mujeres «recogidas», rezos, labores y la vigilancia de sor Marcela. Allí conoce a Mauricia la Dura, alcohólica, violenta y de una lucidez brutal, que se convierte en su amiga y en su tentación: es Mauricia quien le dice que su verdadero marido es el que le dio el primer hijo, y que Juanito le pertenece por derecho natural. Fortunata quiere ser honrada y no sabe cómo; desde la obra del convento ve un día pasar a Juanito y comprende que la reforma no ha llegado a ninguna parte. Se casa con Maxi de todas formas, en una ceremonia que ella vive como una función ajena, y el matrimonio se deshace casi en el acto: Juanito reaparece, Fortunata se va con él a un piso de la calle de la Concepción Jerónima y Maxi, humillado en público y apaleado por Juanito en la calle, empieza a resquebrajarse por dentro.

Parte Tercera, Capítulos I-III: el abandono y don Evaristo Feijoo

Juanito se cansa pronto, como siempre, y vuelve al lado de Jacinta con la conciencia intacta. Fortunata, enferma y sin dinero, es recogida por don Evaristo Feijoo, un coronel retirado, escéptico y cordial, que la convierte en su amante y le imparte lo que él llama un curso de filosofía práctica: la sociedad no premia la virtud sino las apariencias, de modo que hay que vivir sin escándalo, no confesar nunca nada, no confiar en nadie y volver con el marido, que es la única posición segura que una mujer como ella puede ocupar. Es la educación que el convento no le dio, y la única que Fortunata entiende de verdad.

Parte Tercera, Capítulos IV-VII: la vuelta a los Rubín

Feijoo, ya muy deteriorado, prepara con paciencia diplomática la reconciliación de Fortunata con doña Lupe y con Maxi, le asegura una renta y se retira de su vida. La convivencia en la casa de los Rubín es un infierno de vigilancia: Maxi, cada vez más desequilibrado, alterna la sumisión con brotes de delirio filosófico, y doña Lupe cuenta los cuartos. Muere Mauricia la Dura, y en torno a su agonía se cruzan por primera vez los dos mundos de la novela, el del pueblo y el de la burguesía piadosa de Guillermina Pacheco. Juanito, entretanto, ha empezado una nueva relación con Aurora Fenelón, viuda joven y trabajadora del comercio de los Samaniego, y Fortunata, que se creía la única rival de Jacinta, descubre que no es ni la primera ni la última.

Parte Cuarta, Capítulos I-III: la idea blanca y el encuentro con Jacinta

Fortunata vuelve a reunirse con Juanito y queda embarazada, y el embarazo se convierte en su idea fija: si le da un hijo varón a Juanito, ella será su verdadera esposa ante la naturaleza, porque Jacinta es estéril. En casa de Guillermina Pacheco se produce el enfrentamiento cara a cara de las dos mujeres, la escena central del libro: Fortunata reclama su derecho con la violencia de quien no tiene otro argumento que el cuerpo, Jacinta le responde con el desprecio de clase que ha aprendido a llamar dignidad, y ninguna de las dos sale de allí sin haber reconocido en la otra a una víctima del mismo hombre. Nace el niño, al que Fortunata llama Juan Evaristo Segismundo, por Juanito, por Feijoo y por el boticario Segismundo Ballester, el único personaje que la quiere sin pedirle nada.

Parte Cuarta, Capítulos IV-VI: la muerte de Fortunata

Recién parida, Fortunata se entera por Ballester de que Juanito la ha dejado por Aurora. Se levanta de la cama, va hasta la tienda y golpea a su rival delante de todo el mundo; el esfuerzo le provoca una hemorragia de la que no se recupera. Muriéndose, y con una serenidad que la novela presenta como una forma de grandeza, dispone que su hijo pase a Jacinta, la mujer que no puede tenerlos y que sí sabrá criarlo, y encarga a Guillermina que se lo entregue. Jacinta recibe al niño y con él la prueba definitiva de la vida doble de su marido; su reacción no es el perdón, sino un desprendimiento tranquilo: seguirá casada con Juanito y ya no le concederá nada por dentro. Maxi, definitivamente enajenado, es internado en el manicomio de Leganés, donde afirma con toda calma que pueden encerrar su cuerpo porque su espíritu queda en libertad. El Madrid de la Restauración sigue su curso, y la novela cierra el retrato de una sociedad en la que las dos mujeres del título han pagado cada una a su manera la impunidad de un solo señorito.

Redacción de Ikusmira (2026). "Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós: resumen por capítulos". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/resumenes/fortunata-y-jacinta/