Cien años de soledad es una novela de Gabriel García Márquez publicada en 1967. Es una obra cumbre del realismo mágico y narra la saga de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo ficticio de Macondo, explorando temas como la soledad, el amor, la guerra, el incesto y el destino cíclico.
RESUMEN POR CAPÍTULOS
Capítulos 1-3
La novela comienza con la fundación de Macondo por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, una pareja de primos que huye de su pueblo natal tras un incidente mortal y el temor a tener hijos con cola de cerdo debido a su parentesco. En Macondo, José Arcadio Buendía es un patriarca visionario y excéntrico, obsesionado con los inventos y los descubrimientos que los gitanos, liderados por Melquíades, traen al pueblo. Melquíades introduce a la familia a maravillas como el imán, la lupa, el hielo y el astrolabio, y se convierte en un amigo cercano, dejando unos pergaminos misteriosos escritos en sánscrito. La familia crece con el nacimiento de sus hijos: José Arcadio, un joven impulsivo y fuerte; Aureliano, introspectivo y solitario; y Amaranta, que desarrolla un amor no correspondido por Pietro Crespi.
Capítulos 4-5
La vida en Macondo se altera con la llegada de Rebeca, una niña huérfana que trae consigo la costumbre de comer tierra y cal, y los huesos de sus padres en un saco. Rebeca es adoptada por los Buendía y se enamora de José Arcadio, quien regresa al pueblo tras una larga ausencia con los gitanos, cubierto de tatuajes y con una fuerza descomunal. Su pasión es tan intensa que se casan en contra de la voluntad de Úrsula, quien los expulsa de la casa. Aureliano, mientras tanto, se enamora de Remedios Moscote, una niña prepúber, hija del corregidor Don Apolinar Moscote, y se casa con ella. La felicidad es efímera, ya que Remedios muere inesperadamente. José Arcadio Buendía, el fundador, pierde la razón, convencido de que el tiempo se ha detenido, y es atado a un árbol en el patio, donde permanece hasta su muerte.
Capítulos 6-7
La muerte de Remedios Moscote sume a Aureliano en una profunda melancolía y lo impulsa a unirse a la guerra civil entre liberales y conservadores, convirtiéndose en el legendario Coronel Aureliano Buendía. Lucha en 32 guerras y las pierde todas, sobreviviendo a múltiples atentados y ejecuciones. Mientras él está ausente, Macondo es gobernado por Arcadio, el hijo de José Arcadio y Pilar Ternera, quien se convierte en un tirano cruel y caprichoso. Arcadio es fusilado por las fuerzas conservadoras que retoman el control del pueblo. Amaranta, por su parte, rechaza el amor de Pietro Crespi, quien se suicida por desesperación, y más tarde el de Gerineldo Márquez, el fiel compañero de armas del Coronel Aureliano Buendía.
Capítulos 8-10
La guerra se prolonga hasta volverse un oficio sin causa. El coronel Aureliano Buendía, endurecido y rodeado de un círculo de tres metros que nadie puede franquear, firma el tratado de Neerlandia, que liquida veinte años de combates a cambio de nada, y a continuación se dispara en el pecho apuntando con precisión al lugar señalado por el médico para no matarse; sobrevive sin secuelas. Manda fusilar a su compañero de siempre, el general Gerineldo Márquez, orden que Úrsula frustra entrando en la celda y amenazándolo. Al regresar a la casa se encierra en el taller de platería a fabricar pescaditos de oro, veinticinco cada vez, que cambia por monedas para hacer más pescaditos. De los diecisiete hijos que engendró con diecisiete mujeres distintas durante la guerra, todos llamados Aureliano, llegan a Macondo a que Úrsula los bautice; el Miércoles de Ceniza les queda en la frente una cruz que no se borra con nada. Mientras tanto crecen los gemelos hijos de Arcadio y Santa Sofía de la Piedad, Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo, intercambiables desde la infancia, y su hermana Remedios la bella, cuya hermosura no es una virtud sino una fuerza natural que enloquece y mata a los hombres que la pretenden. Aureliano Segundo se instala con la concubina Petra Cotes, cuya presencia multiplica de manera prodigiosa la fertilidad del ganado, y se casa a la vez con Fernanda del Carpio, hija de una familia arruinada del altiplano educada para ser reina, que llega a Macondo con una rigidez de convento y un calendario de días prohibidos.
Capítulos 11-13
Remedios la bella asciende al cielo en cuerpo y alma una tarde, mientras dobla sábanas en el jardín, y a Fernanda le duele sobre todo la pérdida de las sábanas. Llega el ferrocarril, «la cosa espantosa como una cocina arrastrando un pueblo», y con él Mr. Herbert, un gringo que prueba un banano en la mesa de los Buendía, y detrás de él la compañía bananera, los ingenieros, los electricistas, el barrio cercado de los extranjeros, la policía privada y los prostíbulos. Macondo se llena de gente y de dinero y deja de pertenecerse. Los diecisiete Aurelianos son asesinados uno tras otro por tiradores que apuntan a la cruz de ceniza de la frente; solo sobrevive Aureliano Amador, que huye a la sierra y volverá años después a morir en la puerta de la casa. Amaranta, que ha rechazado a todos y ha criado a los hijos de la familia, teje su propio sudario y ofrece llevar cartas a los muertos el día de su viaje. El coronel Aureliano Buendía muere de pie, apoyado en el castaño donde su bisabuelo pasó los últimos años atado, orinando después de recordar el circo de su infancia.
Capítulos 14-16
Renata Remedios, Meme, hija de Aureliano Segundo y Fernanda, estudia clavicordio por imposición materna y se enamora del mecánico de la compañía Mauricio Babilonia, un hombre a quien acompaña siempre una nube de mariposas amarillas. Fernanda pone un guardián en el patio y el vigilante dispara al mecánico creyéndolo ladrón de gallinas: queda paralítico de por vida y Meme no vuelve a pronunciar una palabra jamás. Fernanda la lleva a un convento de Cracovia y, meses después, una monja deja en la casa a un niño en una cesta, Aureliano, al que la abuela esconde como una vergüenza. Los obreros de la compañía bananera declaran la huelga y el ejército los concentra en la estación; tras la lectura de un decreto que los declara cuadrilla de malhechores, las ametralladoras disparan sobre tres mil personas. José Arcadio Segundo, único superviviente lúcido, escapa de un tren de doscientos vagones cargado de cadáveres, y al regresar descubre que en Macondo nadie recuerda nada: la versión oficial dice que no hubo muertos, que los obreros volvieron a sus casas y que la compañía nunca existió. Empieza entonces a llover: llueve cuatro años, once meses y dos días.
Capítulos 17-18
La lluvia arruina la comarca, se lleva la fortuna de Petra Cotes y hunde la casa. Úrsula, ciega desde hacía años sin que nadie lo advirtiera porque se guiaba por los olores y las rutinas, se va reduciendo hasta parecer un juguete y muere el Jueves Santo. Aureliano Segundo, que gastó su vida en fiestas y rifas, muere de una dolencia en la garganta el mismo día que su gemelo, y los borrachos que llevan los ataúdes los confunden y los entierran en la tumba equivocada. Fernanda gobierna la ruina con cartas a unos médicos invisibles y las cortinas cerradas. Su hijo José Arcadio, criado en Roma para ser papa, regresa sin haber pisado un seminario, se dedica a nadar en la alberca con niños del pueblo y descubre el oro escondido de Úrsula; lo asesinan en el baño para robárselo. Aureliano, el hijo de Meme, crece encerrado en la casa, aprende sánscrito y se hace amigo del fantasma de Melquíades, que le indica que las claves de sus pergaminos no se descifrarán hasta que cumplan cien años.
Capítulos 19-20
Amaranta Úrsula, la última hija de Fernanda, regresa de Bruselas con su marido Gastón y con la intención de resucitar Macondo, pero el pueblo ya está devorado por el polvo, el calor y las hormigas. Aureliano frecuenta la librería del sabio catalán y a un grupo de amigos con los que discute de literatura, y descubre que Nigromanta y los burdeles son lo único vivo que queda. Él y Amaranta Úrsula, que no saben que son tía y sobrino, se aman con una desesperación que vacía la casa de muebles y llena de felicidad los últimos meses del linaje. Gastón se marcha a Bélgica. Nace un niño con cola de cerdo, la deformidad que Úrsula había temido durante un siglo; Amaranta Úrsula muere desangrada en el parto y el recién nacido, abandonado un instante en el suelo, es arrastrado por una procesión de hormigas hasta el hormiguero. En ese momento Aureliano comprende y consigue leer por fin los pergaminos de Melquíades: son la historia completa de la familia, escrita cien años antes, con todos los acontecimientos simultáneos en un solo instante. Mientras avanza en la lectura, un huracán empieza a arrancar Macondo del mapa, y Aureliano sigue leyendo para conocer su propio final, sabiendo que no saldrá de aquel cuarto porque la ciudad de los espejos será arrasada por el viento y borrada de la memoria de los hombres en el instante en que acabe de descifrar el último verso, y que todo lo escrito allí era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.