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Vinculos (lazos) afectivos (emocionales) (apego)

Los vínculos afectivos, o apego, son los lazos duraderos de cercanía y confianza que una persona establece con unas pocas figuras concretas, primero con quien la cuida y después con la pareja y los amigos íntimos, y que se reconocen por un patrón: buscar la proximidad de esa figura, usarla como base desde la que explorar, protestar cuando se va y calmarse cuando vuelve. La teoría que los explica es una de las más influyentes de la psicología del desarrollo, y también una de las que más se ha simplificado al divulgarse.

La formuló John Bowlby a partir de 1958, contra la explicación entonces dominante, la de que el bebé se apega a la madre porque la asocia con la comida. Harry Harlow lo refutó en 1958 con crías de macaco que disponían de una madre de alambre que daba leche y de otra de felpa que no daba nada: pasaban el día agarradas a la de felpa y corrían a ella cuando se asustaban. El vínculo no se aprende por recompensa; es un sistema conductual propio, seleccionado porque mantiene a la cría cerca de quien la protege. Mary Ainsworth lo hizo medible en 1978 con la situación extraña, un protocolo de veinte minutos en el que la madre sale y vuelve dos veces y se observa la reacción del niño. De ahí salieron tres patrones: seguro (alrededor de dos tercios de los niños en las muestras estadounidenses, protesta y se consuela al reencuentro), evitativo (ignora la vuelta) y resistente o ambivalente (se aferra y a la vez se enfada). Mary Main añadió en 1986 el desorganizado, con conductas contradictorias, el único que predice con alguna fuerza problemas posteriores. Cindy Hazan y Phillip Shaver trasladaron el esquema al amor adulto en 1987, y desde entonces se habla de estilos de apego en la pareja.

Ahí empiezan las precisiones. La primera es cultural: el metaanálisis de Marinus van IJzendoorn y Pieter Kroonenberg de 1988 encontró que la distribución de patrones varía entre países, con más evitativos en el norte de Alemania y más resistentes en Japón, y que la variación dentro de cada país era mayor que la variación entre ellos. Lo que la situación extraña mide en parte es qué grado de independencia espera cada cultura de un niño de un año. La segunda es la estabilidad, que la versión popular da por hecha: el metaanálisis de Chris Fraley de 2002 estimó una continuidad modesta desde la infancia a la edad adulta, y los estudios con intervalos largos la sitúan más baja aún. El apego temprano inclina, no determina, y cambia cuando cambian las circunstancias de los cuidados. La tercera es que los patrones no son rasgos de personalidad heredados: el estudio de gemelos de Caroline Bokhorst de 2003 atribuyó la seguridad del apego casi por entero al ambiente compartido y casi nada a la genética, lo que es a la vez una buena noticia, porque es modificable, y un aviso sobre el temperamento, que Jerome Kagan señaló como variable confundida con el apego en el protocolo.

Sobre lo que el apego predice, el balance es más sobrio que su fama. Un metaanálisis de Ashley Groh y sus colegas de 2014 encontró que la seguridad temprana predice una competencia social algo mayor con los iguales, con un efecto pequeño, y que su relación con la psicopatología posterior es débil salvo en el patrón desorganizado. Es decir, un apego seguro ayuda, pero la mayor parte de lo que una persona será no está escrito en su primer año.

Queda el uso extendido, el apego a objetos, marcas o lugares, que el marketing tomó prestado en los años noventa. Describe una movilización real de recursos hacia lo que se posee y una reacción de pérdida cuando falta, y no cumple el criterio que define el vínculo original: la figura de apego responde. Un objeto no consuela, se usa para consolarse. La distinción importa para el capítulo siguiente, porque lo que convierte un vínculo en una trampa no es su intensidad sino que sea con alguien de quien no se puede prescindir y que emite mensajes incompatibles, que es la definición del doble vínculo.

Doble vínculoMadurez emocionalIdentidad personalSocialización primariaConflicto intrapsíquico

Sarasola, Josemari (2023). "Vinculos (lazos) afectivos (emocionales) (apego)". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/vinculos-lazos-afectivos-emocionales-apego/

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