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Cultura y personalidad

Cultura y personalidad es el nombre que recibe la corriente de la antropología estadounidense que entre los años veinte y los cincuenta del siglo XX intentó describir cada cultura como una configuración psicológica coherente, una especie de carácter a escala colectiva que moldearía a los individuos desde la infancia. Sus figuras centrales fueron Margaret Mead y Ruth Benedict, ambas discípulas de Franz Boas, y su premisa de fondo era la del relativismo cultural: si el temperamento de un pueblo difiere del de otro de manera sistemática, la explicación no puede ser biológica sino histórica y educativa. La corriente fue durante tres décadas la antropología que leía el gran público, y su caída en desgracia enseña casi tanto como sus libros.

El punto de partida fue un encargo concreto. Boas quería una prueba empírica contra la doctrina, entonces dominante, de que la turbulencia de la adolescencia era un hecho biológico universal; envió a Mead, de veintitrés años, a Samoa en 1925 con esa pregunta. Coming of Age in Samoa (1928) respondió que no: describió una adolescencia sin conflicto, con una sexualidad juvenil tolerada, y concluyó que la tormenta adolescente americana era un producto cultural. El libro fue un éxito inmenso, convirtió a su autora en la antropóloga más leída del mundo y fijó el método de la escuela: tomar un rasgo que Occidente cree natural —la rivalidad, la adolescencia, el género— y mostrar una sociedad donde funciona al revés, lo que basta para demostrar que es aprendido. Mead lo repitió con el género en Sexo y temperamento (1935), comparando tres pueblos de Nueva Guinea.

Portada de la primera edición de Coming of Age in Samoa, con el título en letras grandes y una ilustración
Fig. 1 Portada de la primera edición de Coming of Age in Samoa (1928). El subtítulo —«un estudio psicológico de la juventud primitiva para la civilización occidental»— declara el programa: el terreno exótico como laboratorio para responder preguntas domésticas. El libro llevaba la palabra «primitiva» en la cubierta y era, sin embargo, el argumento antirracista más leído de su generación.Margaret Mead · 1928 · Dominio público · Wikimedia Commons

Benedict dio a la corriente su forma teórica en Patterns of Culture (1934). La idea es la del configuracionismo: cada cultura selecciona del arco completo de posibilidades humanas un segmento limitado y lo organiza en un patrón dominante que integra costumbres, instituciones y temperamentos. Los pueblos apolíneos de Benedict —los zuñi, moderados, colectivos, desconfiados del exceso— y los dionisíacos —los kwakiutl, agonales, orgullosos, dados al éxtasis y a la humillación del rival— se convirtieron en ejemplos de manual. La frase que resume el enfoque es que la cultura es «la personalidad individual proyectada en la pantalla grande», y su corolario es que un individuo desviado no es un enfermo sino alguien cuyo temperamento no encaja en el patrón de su sociedad: el mismo rasgo que en una cultura vale un santo en otra vale un paria.

La guerra llevó el método a su punto más alto y a su contradicción más visible. Las antropólogas de cultura y personalidad fueron requeridas para estudiar a los enemigos y aliados sin poder pisar el terreno, y desarrollaron el «estudio de la cultura a distancia»: entrevistas con emigrados, prensa, cine, literatura. El resultado más influyente fue El crisantemo y la espada (1946) de Benedict sobre Japón, escrito sin conocer el país ni la lengua, que distinguía las «culturas de la culpa» de las «culturas de la vergüenza» e influyó directamente en la política de ocupación estadounidense —el argumento de que el emperador podía conservarse como eje simbólico es en parte suyo. Un análisis acertado sobre una sociedad nunca visitada es, a la vez, la mejor demostración del poder del método y de su límite.

Retrato de estudio de Ruth Benedict, mujer de mediana edad con gafas
Fig. 2 Ruth Benedict en 1937, fotografía de prensa de World Telegram. Patterns of Culture fue traducido a catorce lenguas y durante décadas fue la forma en que el público culto entendió qué era una cultura: no un repertorio de costumbres sino un carácter.World Telegram · 1937 · Dominio público · Wikimedia Commons

Las objeciones se acumularon desde dos frentes. El primero es interno y conceptual: la metáfora del patrón homogeneiza. Describir a «los zuñi» como moderados exige dejar fuera a los zuñi que no lo son, y la escuela nunca tuvo una buena respuesta a la pregunta de cuánta varianza interna tolera un patrón antes de dejar de serlo. El «carácter nacional», llevado a los grandes estados modernos, se acercaba peligrosamente al estereotipo con aparato teórico, y cuando en los años cincuenta se aplicó a la URSS y a China la sospecha se hizo insostenible. El segundo frente es empírico y tiene un caso famoso: en 1983, cinco años después de la muerte de Mead, Derek Freeman publicó Margaret Mead and Samoa, donde sostenía que sus informantes adolescentes se habían burlado de ella con relatos inventados, que había invertido los datos y que la Samoa real era celosa, violenta y nada permisiva. La disputa se saldó con una revisión más fría: Martin Orans releyó las notas de campo de Mead y mostró que Freeman exageraba al menos tanto como Mead —la broma de las informantes no se sostiene sobre los cuadernos, que consignan los conflictos que Mead supuestamente habría ocultado—, pero también que Mead había forzado sus datos hacia la tesis que buscaba, simplificando una sociedad de jerarquías finas para producir un contraste limpio con América. El veredicto razonable es doble: la pregunta era buena, la respuesta era retórica.

Joven samoana sentada en el umbral de una casa, con flores en el pelo, y un niño pequeño a su lado
Fig. 3 Una de las láminas fotográficas de la edición de 1928: una joven samoana con un niño. Las fotos del libro eran a la vez evidencia y argumento —la adolescencia relajada que el texto defendía se mostraba aquí—, y la discusión posterior ha obligado a leerlas como lo que son: escenas escogidas, no muestreos.Margaret Mead · 1928 · Dominio público · Wikimedia Commons

La escuela no sobrevivió como programa a los años sesenta, pero dejó tres herencias que hoy no parecen suyas. La primera es la costumbre, ya irrenunciable, de sospechar de cualquier rasgo presentado como natural sin antes buscar el contraejemplo cultural. La segunda es metodológica: el intento de responder con trabajo de campo a la pregunta de si la personalidad se distribuye igual en todas partes derivó en diseños comparativos controlados —los estudios de los Whiting sobre seis culturas, con muestreo y codificación sistemática de la crianza—, que son el ancestro directo de la antropología psicológica actual y de la psicología intercultural. La tercera es una lección que la antropología repite en ciclos: una comparación destinada a convencer a un público doméstico tiende a aplanar la sociedad comparada, y el precio del éxito editorial de Mead y de Freeman es que ambos convirtieron Samoa en un argumento. Los samoanos, que nunca fueron consultados en la disputa sobre su propia adolescencia, tardaron décadas en aparecer como interlocutores y no como datos; las etnografías posteriores —incluidas las de autoría samoana— describen una sociedad de jerarquías finas, vergüenza pública y cortesía codificada, mucho menos simple que la de cualquiera de los dos bandos.

ConfiguracionismoRelativismo culturalEtnografíaEnculturaciónLa expedición del Estrecho de Torres

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Fuentes

  1. Margaret MeadComing of Age in Samoa: A Psychological Study of Primitive Youth for Western CivilisationWilliam Morrow1928
  2. Ruth BenedictPatterns of CultureHoughton Mifflin1934
  3. Ruth BenedictThe Chrysanthemum and the Sword: Patterns of Japanese CultureHoughton Mifflin1946
  4. Derek FreemanMargaret Mead and Samoa: The Making and Unmaking of an Anthropological MythHarvard University Press1983
  5. Martin OransNot Even Wrong: Margaret Mead, Derek Freeman, and the SamoansChandler & Sharp1996
  6. Paul ShankmanThe Trashing of Margaret Mead: Anatomy of an Anthropological ControversyUniversity of Wisconsin Press2009
Sarasola, Josemari (2026). "Cultura y personalidad". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/cultura-y-personalidad/

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